La carta astral, tu código universal.
En una carta astral personal, el Sol indica el influjo del signo zodiacal bajo el cual se nace. Cuando decimos es de Leo o de Acuario, nos referimos a la posición que el Sol ocupaba en el zodiaco cuando un bebé respiró por sí mismo por primera vez.
Todas las culturas del mundo han desarrollado una cosmogonía, que es la explicación del origen y evolución del universo de acuerdo a los elementos que les rodeaban por su ubicación en la tierra. Y aunque son diferentes entre sí, tienen elementos e historias parecidas que se reflejan en sus dioses y que están vinculadas a través de lo que Carl G. Jung, psicólogo suizo, llamó el inconsciente colectivo.
Así también se desarrollaron diferentes zodiacos como el azteca, chino, celta, egipcio, entre otros. El más conocido en nuestra cultura es el de Astrología occidental, con 12 signos divididos en cuatro elementos y regidos por diferentes planetas que llevan el nombre de dioses mitológicos romanos, y con los cuales nos identificamos psicológicamente, y que ocupan un lugar en nuestra carta natal astrológica que refleja información particular de cómo cada persona percibe el mundo.
Para levantar una carta natal astrológíca se requiere de la fecha, hora y lugar de nacimiento de la persona. Con estos datos se calcula la posición exacta de cada planeta visto desde la tierra, es una visión geocéntrica (con todo respeto a Copérnico) porque es el lugar desde donde experimentamos las resonancias planetarias.
Cada planeta representa un nivel de experiencia que se manifiesta de acuerdo al signo que transitaba en el momento en que respiramos por primera vez y estas influencias se desarrollan en doce escenarios del mundo indicados por las casas mundanas que se calculan con la hora y lugar de nacimiento. La órbita de cada uno tiene una duración distinta. Por lo que las combinaciones posibles son muchísimas.
Desde la Astrología Humanista, interpretar estas combinaciones y explicarlas con claridad es un arte que requiere conocimiento de la psique humana, su historia y sus posibilidades. Y su mayor beneficio es darle sentido a las experiencias que alguien vive, así, al hacerlas conscientes e integrarlas, se amplia su conciencia y se completa como individuo.
Una carta o un mapa astral, es eso precisamente: un mapa y los mapas sirven para guiarnos, para indicarnos posibilidades y advertirnos de situaciones complicadas.
Ningún elemento de una carta astral puede considerarse por separado, es por eso que algunas veces cuando se consultan las características de un signo, no coinciden con la forma de Ser de alguien, por ejemplo, un Sol en Aries puede indicar que la persona es activa, emprendedora, líder, violenta, egoísta, con autoconfianza y cabeza de muchas iniciativas, pero sí su Luna o Ascendente resuenan con otro signo de características diferentes como analítico, mesurado, organizado, medroso, pasivo como lo es Virgo, las cualidades del primero pueden opacarse.
Si tomamos en cuenta que tenemos doce áreas de experiencia del Ser que son los signos zodicales, once planetas, otros tantos puntos en la carta como los nodos lunares y la fortuna, doce casas mundanas que son los escenarios de la vida cotidiana donde se experimentan las resonancias planetarias y la relación que hay entre todos ellos que son los aspectos, tenemos incalculables posibilidades.
Conocer y estudiar estas posibilidades hacen que nuestra comprensión sea más amplia y nuestra forma de actuar tenga un sentido y propósito que nos armoniza con nuestra naturaleza única.
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Isabel de la Torre.
442 7207246



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